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El modelo objetivo de una Smart City

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Categoría: Estrategias de implantación

Existen muchas iniciativas de Smart Cities en el mundo y hay múltiples maneras de aproximarse al modelo objetivo final. El servicio que ha dado origen a cada una de ellas, así como el propio origen de la ciudad es clave para entender su evolución y su idiosincrasia particular. Pero el objetivo final siempre debe ser el mismo: tener un modelo holístico de ciudad que permita ir desplegando servicios según prioridades pero sin que ello suponga tener silos de información que comprometan el desarrollo futuro de la Smart City y sus servicios.

Ciudades de nueva creación

En el caso de ciudades de nueva creación o en zonas nuevas de ciudades ya existentes, la situación es bastante particular ya que las infraestructuras asociadas a los nuevos servicios se podrán desplegar a la vez que se despliegan el resto de las infraestructuras, consiguiendo una reducción de costes y el diseño optimizado para la gestión eficiente de recursos de estas nuevas áreas. Es decir, la gestión de las infraestructuras ya se plantea bajo el prisma de uso de las nuevas tecnologías desde sus inicios.

El resumen de la estrategia Smart City en ciudades de nueva creación puede ser el siguiente: la ciudad, al ser construida desde cero, despliega infraestructura que incorpora “de serie” la característica smart ya que así se hace más sencillo, eficiente y sostenible su mantenimiento.

Este es el caso de la ciudad coreana de New Songdo al oeste de Seúl, cuyo objetivo es convertirse en un centro internacional de negocios. Se trata, tal vez, del proyecto Smart City más ambicioso. Se espera que cueste en torno a unos 35.000 millones de dolares y albergará a más de 65.000 habitantes.

En ciudades de países desarrollados

En el caso de las ciudades de países desarrollados la estrategia Smart City suele incorporarse a la hora de afrontar renovaciones de infraestructuras de la ciudad, o para asegurar la propia sostenibilidad de la ciudad, tanto desde el punto de vista energético, como de gestión de recursos como el espacio, la energía, el tráfico, el agua, la calidad del aire, etc.

Cuando una ciudad se enfrenta a la renovación de sus infraestructuras el argumento smart tiene mucho peso a la hora de decantarse por una solución u otra. Es decir, el hecho de usar las nuevas tecnologías para gestionar de una manera más eficiente la infraestructura al mismo tiempo que se ofrece una mayor calidad de servicio al ciudadano es un argumento de peso para las utilities y, en general, para los proveedores de servicios en el marco de las ciudades.

El resumen de la estrategia Smart City en el caso de ciudades del mundo desarrollado puede ser el siguiente: la ciudad, al enfrentarse a la renovación de sus infraestructuras, acude a la característica smart para hacerla de manera más eficiente y sostenible.

Un ejemplo de esta cooperación es la ciudad de Santander, en marcha desde 2009. Se trata de un proyecto de referencia, en primer lugar, por su alcance, ya que está desplegando 20.000 dispositivos de Internet de las Cosas, la mayor parte de ellos en el área urbana de Santander y sus alrededores, y en segundo lugar, por su objetivo, que es constituirse como un gran laboratorio de experimentación en aplicaciones de la Internet del Futuro.

En ciudades de países emergentes

En el caso de las ciudades de países en vías de desarrollo la aproximación Smart City suele venir para ayudar a resolver problemas como los de congestión, tráfico, densidad urbana, etc. originados por la rápida urbanización llevada a cabo durante los últimos 10-20 años. Se trata de mejorar el transporte, las infraestructuras de comunicación y en general ayudar a atraer talento, así como fomentar la industria y el comercio.

El resumen de la estrategia Smart City en ciudades de países emergentes puede ser el siguiente: la ciudad, al enfrentarse a la mejora de un determinado problema, acude a la característica smart para hacerlo de manera más eficiente y sostenible.

Ámbitos que no son propiamente ciudades

Finalmente, hay otros casos en los que se aplica el concepto de Smart City en ámbitos que no son propiamente ciudades aunque sí entornos lo suficientemente complejos y densos como para requerir una gestión similar. Es el caso de los campus universitarios, las ciudades empresariales o los parques temáticos y de ocio, que funcionan como las ciudades nuevas, ya que el diseño de la Smart City se puede realizar desde cero y de manera totalmente integrada en el funcionamiento de la “ciudad”.

El resumen de la estrategia Smart City para ámbitos que no son ciudades pero sí entornos de complejidad similar puede ser el siguiente: la ciudad, al ser construida desde cero, despliega infraestructura que incorpora “de serie” la característica smart ya que así se hace más sencillo, eficiente y sostenible su mantenimiento.

 

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